Los Navalucillos

 

Los orígenes en cuanto a vida organizada delatan por estas tierras el paso de la civilización romana. Posteriormente, unos lucillos (sarcófagos en piedra) son el legado arqueológico dejado por visigodos y mozárabes. De ahí su nombre de Navalucillos: “nava” proviene de tierra fértil y “lucillos” de sarcófagos de piedra. Su fundación data entre 1142 y 1209.
Incluido en el Parque Nacional de Cabañeros situado en los Montes de Toledo entre las provincias de Ciudad Real y Toledo. El nombre de este Parque tiene su origen en las cabañas utilizadas por los habitantes de estas tierras.
Fue declarado Parque Natural en 1988 por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ante la proposición de crear un campo de tiro por el Ministerio de Defensa y Parque Nacional por el Gobierno en 1995 por la Ley 33, de 20 de noviembre.
Posee una superficie de aproximadamente 40.800 hectáreas, perteneciendo unas 2.000 al término municipal de Los Navalucillos

 

MODO DE VIDA

El modo de vida de los habitantes del lugar se fundamenta en diversos pilares: la agricultura, destacando el olivar y el cereal en grandes extensiones, así como la ganadería extensiva de cabras y ovejas  y la cría de cerdos en ganadería intensiva. La industria, adquiere su mayor relevancia en la extracción de aceite virgen de gran calidad y sabor muy especial.

Adaptándose a los tiempos modernos y con el esfuerzo e inquietud de sus habitantes por el renacimiento de  su pueblo existe una gran potenciación del TURISMO RURAL como una forma de turismo más ligado a la naturaleza, al conocimiento y reconocimiento de antiguas tradiciones y costumbres. Una forma de vida cómoda pero sin lujos ni sofisticaciones. Un TURISMO RURAL, que fomente el crecimiento del Turismo Cultural caracterizado por el interés de dar a conocer los aspectos más significativos de la cultura del lugar, observando y aprendiendo el porqué de la forma de vida de sus habitantes.


VISITAS A MONUMENTOS

La iglesia Parroquial, de técnica mudéjar de finales del S. XVI a la que se adosó el presbiterio a finales del XVII, que contiene un magnífico retablo barroco de la escuela de Churriguera realizado en la localidad. La Ermita de la Virgen de las Saleras de 1632, que se alza sobre la divisoria de las antiguas tierras de Toledo y Talavera.

 

OBSERVACIÓN DE SU ENTORNO

La posesión de un amplio Patrimonio Natural, que con su exploración  pone al descubierto “Tesoros naturales “, como el valle del Chorro, donde LA CHORRERA, (cascada de más de 20 m.) se precipita bajo las crestas del Corocho del Rocigalgo, pico más alto de Los Montes de Toledo con 1.448 metros. También hace posible la práctica de deportes ligados a la naturaleza: senderismo, escalada, excursiones y otras rutas, de las que se podrán informar en el Punto de Información Turístico Comarcal, así como la contemplación de fauna salvaje en peligro de extinción, como el águila imperial, el buitre negro, el buho real, la cabra hispánica, el lince y alguna nutria. La  riqueza de su flora típica mediterránea nos ofrece bellos paisajes de brezos, jaras, alcornoques, castaños, rebollos, encinas, tejos, fresnos y acebos.

 

DISFRUTE DE LA GASTRONOMÍA

El tipo de comida es uno de los aspectos más significativos de la cultura, y es por ello que en un pueblo que tradicionalmente vivía de la agricultura y la ganadería que se ejercía en labranzas diseminadas por toda la sierra, donde el contraste entre el intenso frío del invierno y el aplastante calor del verano, haya dado lugar a la elaboración de platos tan típicos como el cocido “aterrao”, las patatas “to crudo”, el matahambre, ajoblanco y el refrescante gazpacho hecho donde mejor sabe, “ en hortera de madera”. Sin olvidarnos de las recetas que la tradición manda hacer según la época del año. En Carnavales: hojuelas; en Semana Santa: huevos en leche, natillas y arroz con leche; en Los Santos: las puches; en Navidad: rosquillas y mazapán. Nada más terminar, si el frío acompaña, nos metemos en la matanza, con la sorda de chorizo y morcilla, el somarro, el salmorejo, el bondejo…
Y en pueblo serrano refugio de jabalíes, corzos y venaos, no podían faltar una elaborada cocina realizada con su exquisita carne: venao en escabeche, jabalí en salsa y a plancha.
Y para celebrar las fiestas y porque el  Ocio también es Cultura, las empezamos el 16 de enero con las luminarias de “San Antón”, el día 19 la luminaria en honor a San Sebastián  y el día 20 celebramos nuestro Patrón San Sebastián.
El  segundo domingo de mayo se celebra la Fiesta en honor a la Virgen de Herrera, llamada también Fiesta de Ausente. Y el día 8 de septiembre la fiesta en honor a Ntra. Sra. la Virgen de las Saleras.

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